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martes, 17 de septiembre de 2013

CALLE HIERRO



En la calle hierro nº 9, la camilla de madera redonda,
el brasero encendido, y el olor a incienso,
la conversación de corrillo, parece no correr el tiempo,
estando allí sentado, por la puerta parece entrar,
esa mujer singular, que va vestida de negro,
como en ella es usual, nunca lleva otro traje,
ni falta que le hizo, todos los tenia igual,
el mismo peinado, el moño recogido detrás,
las horquillas negras, y la redecilla  que solía utilizar.
se dispuso a saltar  la piedra, que hay de umbral,
con una mano apoyada, al bastiente del portal,
pues sus años son muchos y le cuesta  andar.
viuda era de guerra, eso creo recordar,
cuenta que nunca quiso a otro hombre,
ni de fuera ni del lugar,
que su amor fue siempre el mismo,
y que nunca lo pudo olvidar,
se fue con los rojos una noche
para nunca regresar,
le contaron que andaba en la sierra,
defendiendo algún lugar,
que alguna noche al pueblo bajaba,
para poder llenar la talega,
de embutidos, queso y pan.

¿Se puede?
¡Entre usted! ¡entre usted!
Buenas noches, buenas noches.
Siéntese usted, siéntese.

Que frío hacia en la calle, el cisco parecía no calentar,
otro meneo al brasero las sillas empezaban a rechinar,
las ascuas encendidas a todos no echaban para atrás,
contaba de nuevo la historia, todas las noches igual,
y yo allí sentado la volvía ha escuchar.
otro meneo al brasero, y vuelta a empezar,
en aquella camilla redonda, donde yo me solía sentar.

viernes, 6 de septiembre de 2013

FUENTE DE LAS PILITAS



Por el camino que conduce al camposanto de Alanís, en su margen izquierdo, se encuentra la "Fuente de las Pilitas". Esta fuente, que esta al lado del regajo que atraviesa toda la Villa, ha servido durante años para el regadío de los huertos cercanos y como abrevadero de ganado, aún hoy sigue ejerciendo esa función. Es una antigua fuente de la época islámica de ladrillo, acompañada con su correspondiente alberca. Tiene gran valor, porque se ha generado un testimonio físico de una de las leyendas popular de Alanis "El Encanto de las Pilitas".


Leyenda

Cuenta la leyenda, que el 24 de junio de 1500 aproximadamente, día de San Juan, Patrón de Alanís, que la musulmana Ascia, que era hija de un morisco que se convirtio al cristianismo por obligación, no desea que su hija Ascia que si quería ser cristiana, de hecho abraza el cristianismo y adopta el nombre de Ana María. Que además esta enamorada de un cristiano de nombre Hernaldo, que es hijo del alcaide del castillo. Por su parte el padre de Ascia para quitarle las ideas cristianas a su hija, decide casarla con un africano que viene a buscarla a Alanis para llevársela a su harén. Ascia al enterarse de la ideas de su padre decide citarse en la fuente de las Pilitas con su amante cristiano Hernaldo la noche de San Juan, para comunicarle la fatal noticia y que tendrían que fugarse para permaner juntos. El padre de la morisca que es avisado de las intenciones de su hija, dio aviso al futuro marido de Ascia que se llamaba Alí el Africano, y éste se presento en el lugar de la cita para raptar a la hermosa morisca, y mientras enlazados se juraban sus amores eternos, el feroz moro sin pensarlo clavó su daga a traición en la espalda del joven cristiano dejándole sin vida. Ascia horrorizada por lo ocurrido hecho a correr como loca y sin saber hacia donde corría al final cayo por el arroyo de las Pilitas. El morisco ensañado con el cuerpo del cristiano Hernaldo no presto atención  a Ascia, y cuando intentó buscarla, ésta ya había desaparecido del entorno. La buscaron inútilmente por todos los contornos y en las profundidades del arroyo. Pero todo fue inútil, la bella Ascia había desaparecido para siempre sin dejar ningún rastro. Su cuerpo nunca fue encontrado. Y desde entonces cuenta la leyenda que la morisca Ascia se aparece  llorando para buscar a su amado en "La  Fuente de las Pilitas" las noches de San Juan.