Por el camino que
conduce al camposanto de Alanís, en su margen izquierdo, se encuentra la "Fuente de las Pilitas". Esta fuente, que
esta al lado del regajo que atraviesa toda la Villa, ha servido durante años para el regadío de
los huertos cercanos y como abrevadero de ganado, aún hoy sigue ejerciendo esa
función. Es una antigua fuente de la época islámica de ladrillo, acompañada con
su correspondiente alberca. Tiene gran valor, porque se ha generado un testimonio
físico de una de las leyendas popular de Alanis "El Encanto de las Pilitas".
Leyenda
Cuenta la leyenda,
que el 24 de junio de 1500 aproximadamente, día de San Juan, Patrón de Alanís,
que la musulmana Ascia, que era hija de un morisco que se convirtio al
cristianismo por obligación, no desea que su hija Ascia que si quería ser cristiana,
de hecho abraza el cristianismo y adopta el nombre de Ana María. Que además
esta enamorada de un cristiano de nombre Hernaldo, que es hijo del alcaide del
castillo. Por su parte el padre de Ascia para quitarle las ideas cristianas a
su hija, decide casarla con un africano que viene a buscarla a Alanis para
llevársela a su harén. Ascia al enterarse de la ideas de su padre decide
citarse en la fuente de las Pilitas con su amante cristiano Hernaldo la noche
de San Juan, para comunicarle la fatal noticia y que tendrían que fugarse para
permaner juntos. El padre de la morisca que es avisado de las intenciones de su
hija, dio aviso al futuro marido de Ascia que se llamaba Alí el Africano, y éste se
presento en el lugar de la cita para raptar a la hermosa morisca, y mientras
enlazados se juraban sus amores eternos, el feroz moro sin pensarlo clavó su
daga a traición en la espalda del joven cristiano dejándole sin vida. Ascia horrorizada
por lo ocurrido hecho a correr como loca y sin saber hacia donde corría al final
cayo por el arroyo de las Pilitas. El morisco ensañado con el cuerpo del cristiano
Hernaldo no presto atención a Ascia, y
cuando intentó buscarla, ésta ya había desaparecido del entorno. La buscaron
inútilmente por todos los contornos y en las profundidades del arroyo. Pero
todo fue inútil, la bella Ascia había desaparecido para siempre sin dejar
ningún rastro. Su cuerpo nunca fue encontrado. Y desde entonces cuenta la leyenda
que la morisca Ascia se aparece llorando
para buscar a su amado en "La Fuente de las Pilitas"
las noches de San Juan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario